martes, 1 de mayo de 2018



Hoy es 1ro de mayo y empecé temprano a trabajar con algunas de mis macetas:trasplantes. Algunas de ellas parecen no conocer los límites dentro de sus antiguos potes y crecen y crecen... obligándome a prestarles atención cada tanto.


Escucho la radio y todos hablan del trabajo. Estamos prestando atención o dejamos que corra el tiempo? es la pregunta. Y entonces miro mis manos embarradas y entiendo que estoy haciendo uno de los pocos trabajos que no cambiará por mucho tiempo.

No hay forma de hacer un trasplante virtualmente. Ni de podar una planta usando la tecnología.

La pala, nacida en eras primitivas, seguirá prestando servicio por un par de siglos más. Si sobrevivimos a nosotros mismos.

De paso: estuve trasplantando crasas, esas maravillosas especies vegetales de hojas carnosas y formas caprichosas, que parecen resistir incluso al peor jardinero.

Los sustratos (es decir, lo que va dentro de la maceta) tienen que ser muy livianos. 

Bastante perlita, algo de compost, algo de turba, algo de resaca. Las macetas tienen que respirar bien: si son de barro, muy bien. Pero si no, no importa. Que tengan buen drenaje (agujeros en la base) y que vivan en un ambiente aireado y luminoso. 

Algo de sol directo les viene genial.